En Roma había un sacerdote que se llamaba Valentín y se dedicaba a casar las parejas en secreto. Cuando lo descubren lo encarcelan y allí, el sacerdote da clases a Júlia, la hija del carcelero.
Valentín se enamora de la chica y le escribe una carta de despedida antes de morir por amor, el 14 de febrero.


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